La mortal zona de confort

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Cuando llevas mucho tiempo viviendo la misma vida, y no tienes interés en avanzar, aprender y experimentar, estás en una zona de confort peligrosa.

“Las enseñanzas de Don Juan” nos indican que hay cuatro enemigos en la vida, y son:
*el miedo
*la claridad
*el poder
*la vejez

Esos cuatro elementos son los obstáculos más terribles que todo ser humano debe soportar para encontrar el crecimiento espiritual.

No vencer ninguno de ellos significa nunca lograr el entendimiento, la paz y la fuerza que se necesitan para encontrar nuestro lugar en el mundo.

Tal vez, a Castañeda se le olvidó un quinto enemigo que siempre está a la vuelta de la esquina:

*la zona de confort

En ella, todos se dejan de esforzar para alcanzar sus objetivos, buscan la placidez física y mental, misma que termina destruyendo sus primeras ambiciones y mayores deseos.

La zona de confort es un enemigo, que en silencio se acerca a ti por cualquier lado, como:

*El trabajo
*La escuela
*Con tu pareja
*Tu familia
*En el deporte

Sólo está a la espera a que bajes los brazos a respirar un momento para posarse en ti y poseerte , tal como un demonio haría.
¿Sabes las consecuencias de este estado mental?

Hace que te pierdas de otras experiencias

Una vez que te has quedado cómodamente instalado en un lugar, o situación única, ya no te interesa conocer más.

El mundo se hace pequeño y con pocas opciones que te hacen perder el interés en lo que sucede a tu alrededor.

Procura ser activo emocional e intelectualmente, buscar experiencias diferentes sólo o acompañado, explora lo que la vida te ofrece; para que te sea difícil instalarte en un lado donde ya no hay nada qué aprender.

Te vuelve cobarde

En la vida, llega un punto en que siquiera pensar en salir de contexto que ya conoces y dominas, te da angustia y miedo.

¿Para qué voy si aqui soy feliz?

No vale la pena conocer algo más.

No pienso vivir otro periodo de adaptación en el que todo es difícil.

Estos son pensamientos recurrentes en quienes sienten un pavor indescriptible por abandonar la realidad en la que ya están.

Tal ves no sean felices en la zona de confort, pero la prefieren a encarar una batalla de la cual ni siquiera se imaginan ganando.

Te vuelve conformista

El conformismo en la vida es equivalente a participar en una competencia deportiva sin buscar la meta.

Situarte en la zona de confort ablanda tu carácter y absorbe los sueños con los que querías conseguir lo mejor para ti y los tuyos.

Dejas de tener hambre y te resignas con unas cuantas migajas del banquete que la vida ha preparado para ti.

Te convierte en alguien perezoso física e intelectualmente

Es triste y preocupante cuando la zona de confort destruye el hambre intelectual.

La apatía te hace permanecer inmóvil y sin recursos para energizarte.

Nunca se acaba de aprender en la vida: es como un océano bajo el que se esconden tesoros que esperan ser descubiertos por ti.

¿Te vas a conformar sólo con observar las olas desde la orilla, imaginando cómo son esas joyas sepultadas?

Lo mejor es nadar unos cuantos kilómetros para descubrir que puedes hacerte de extraordinarias riquezas.

Te vuelve engreído

Creer que lo sabes todo es el primero de una cadena de errores en todas las esferas de tu vida.

Nunca dejes de explorar diversas formas de llevar a cabo tus tareas, sin importar qué tan básicas o profundas sean éstas.

La soberbia te ciega hasta llevarte por caminos desgastantes que te pueden volver un egoísta de hueso colorado.

Elimina todas las posibilidades que tienes de sorprenderte

Quien llega a este punto no disfruta la vida, sólo respira para seguir aquí.

La zona de confort te hace ver una pequeña cerca como el muro más alto del mundo.

Ni siquiera este muro te arranca un grito de sorpresa, ni mucho menos el deseo de saltarlo.

Cuando das todo por hecho y crees que ya no hay algo más que merezca la pena, los focos rojos se encienden en tu interior: la zona de confort comienza a ser parte de tu vida.

Las alarmas casi siempre son silenciosas pero no imperceptibles.

Aprende a detectarlas a tiempo antes de que entres en un estado de pasividad que se robe tu interés en todo.

Al principio, la zona de confort parece una bella amistad; pero es el más traicionero, que si te dejas, te dejará con los peores hábitos, y no dejará que disfrutes la vida.

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